Hace unos días JuanO me comentó la noticia, entonces consulté la fuente: al parecer La Lengua Popular de Calamaro está vendiendo poco y en la compañía discográfica están algo preocupados.
En un gesto solidario fui a Musimundo* y me compré el disco. La vuelta de AC al mundillo del rock, conjugada con el arte de Liniers merecía un lugar en mi discoteca.
Sobre el disco

La Lengua Popular es la prueba irrefutable de que Andrés es un hombre enamorado, y no tiene ningún reparo en cantárselo al mundo. Así como antes mostró sus heridas y derramó sangre y dolor con sus poesías, hoy decide regalarle doce canciones a las mujeres que ama (su mujer y su hija).
Hace un poco más de dos años, cuando AC volvió a mostrarse en los escenarios porteños y se lo vio gordo, lleno de rulos, luciendo chalecos y mostrando un espíritu apacible, signos de su recuperación, muchos nos preguntábamos qué iba a ser de su poesía, tan arraigada a los desamores, a la frustración, en estrecha relación con los excesos y los impulsos. Una poesía que oficiaba de catarsis, permitiéndole escribir más de 100 canciones, como plasmó en alguna letra, o sumergiéndolo en la realización de un disco quíntuple, que más allá de cualquier crítica (algunas muy bien fundadas), pone de manifiesto una necesidad irrefrenable de comunicar la gran diversidad de sentimientos y pensamientos que pasaban por su ser.
Este nuevo disco, que aparece después de mucho tiempo de silencio compositivo (no olvidar que "El Palacio de las Flores" lo hizo con la colaboración de Lito Nebia, y antes de eso, "El Cantante" y "Tinta Roja", que son en su mayoría covers, más alguna canción que había quedado olvidada y "El Regreso", sólo es el recuerdo de aquélla vuelta al Luna Park de la mano de La Bersuit), vuelve a poner a Calamaro en el podio de los grandes compositores, pero de una manera diferente. Sus letras son excesivamente románticas, pero da placer escucharlas, porque cuentan con esa manera de decir única que tiene El Salmón, que en este momento pasa por un momento de plenitud y plasma una visión de la vida y el mundo distinta, aunque nunca deja su lado ácido y se divierte ironizando sobre la realidad social.
Sí bien las letras son un punto fuerte, la parte musical es lo que sobresale. La Lengua Popular es un disco ecléctico, una variedad de sonidos combinados de manera efectiva, que invita a escuchar sus doce canciones enteras una y otra vez. Tiene su parte rockera, ya que suenan muchas guitarras (en muchos casos ejecutadas por AC), que desde el primer tema ("Los Chicos") empiezan a distorsionarse y logran crear un clima que se mezcla con el de los cantitos futboleros. Pero también hay lugar para ritmos cercanos a la cumbia electrónica ("5 Minutos Más" y "La Espuma de Las Orillas") y para las baladas ("Soy Tuyo", "Cada una de Tus Cosas"y "De Orgullo y De Miedo"), puras declaraciones de amor.
Tratándose de AC, no podían faltar las canciones que esconden algún guiño simpático, como "Mi Gin Tonic" y "Sexy y Barrigón" y las que profieren alguna que otra crítica, como "Comedor Piquetero" y "Mi Cobain (superjoint)".
A lo largo de todo el disco se pueden encontrar indicios de los cambios que le pasaron a Calamaro, pero hay dos canciones que definen perfectamente el nuevo estado por el que transita: en "Carnaval de Brasil" afirma que las musas "No son mujeres ausentes, no son cuchillos en los dientes/no son martes de carnaval de Brasil/no son canciones urgentes/no son asuntos pendientes". Y en "La Mitad del Amor" rememora viejas adicciones, aunque se termina burlando al decir "voy a tomarme mi tiempo, para vivir tranquilo/voy a tomarme hasta el pelo, mi pelo por favor/con mucho hielo, voy a tomarme hasta los trenes/que no van a venir". Pero finalmente explícita su nueva estabilidad y define su actualidad: "Parte de mi, no cambió y a la vez/ya no soy el viejo Andrés, que no dormía jamás/que subidón , que momento ideal/encontré la mitad del amor".
Lejos de caer en cursilerías, muy cerca de sensibilizar a los que estén dispuestos a descubrir una nueva faceta del poeta maldito que decidió sacarse los anteojos de sol, y empezar a mirar con otros ojos, La Lengua Popular es, sencillamente, un gran disco.
Hace un poco más de dos años, cuando AC volvió a mostrarse en los escenarios porteños y se lo vio gordo, lleno de rulos, luciendo chalecos y mostrando un espíritu apacible, signos de su recuperación, muchos nos preguntábamos qué iba a ser de su poesía, tan arraigada a los desamores, a la frustración, en estrecha relación con los excesos y los impulsos. Una poesía que oficiaba de catarsis, permitiéndole escribir más de 100 canciones, como plasmó en alguna letra, o sumergiéndolo en la realización de un disco quíntuple, que más allá de cualquier crítica (algunas muy bien fundadas), pone de manifiesto una necesidad irrefrenable de comunicar la gran diversidad de sentimientos y pensamientos que pasaban por su ser.
Este nuevo disco, que aparece después de mucho tiempo de silencio compositivo (no olvidar que "El Palacio de las Flores" lo hizo con la colaboración de Lito Nebia, y antes de eso, "El Cantante" y "Tinta Roja", que son en su mayoría covers, más alguna canción que había quedado olvidada y "El Regreso", sólo es el recuerdo de aquélla vuelta al Luna Park de la mano de La Bersuit), vuelve a poner a Calamaro en el podio de los grandes compositores, pero de una manera diferente. Sus letras son excesivamente románticas, pero da placer escucharlas, porque cuentan con esa manera de decir única que tiene El Salmón, que en este momento pasa por un momento de plenitud y plasma una visión de la vida y el mundo distinta, aunque nunca deja su lado ácido y se divierte ironizando sobre la realidad social.
Sí bien las letras son un punto fuerte, la parte musical es lo que sobresale. La Lengua Popular es un disco ecléctico, una variedad de sonidos combinados de manera efectiva, que invita a escuchar sus doce canciones enteras una y otra vez. Tiene su parte rockera, ya que suenan muchas guitarras (en muchos casos ejecutadas por AC), que desde el primer tema ("Los Chicos") empiezan a distorsionarse y logran crear un clima que se mezcla con el de los cantitos futboleros. Pero también hay lugar para ritmos cercanos a la cumbia electrónica ("5 Minutos Más" y "La Espuma de Las Orillas") y para las baladas ("Soy Tuyo", "Cada una de Tus Cosas"y "De Orgullo y De Miedo"), puras declaraciones de amor.
Tratándose de AC, no podían faltar las canciones que esconden algún guiño simpático, como "Mi Gin Tonic" y "Sexy y Barrigón" y las que profieren alguna que otra crítica, como "Comedor Piquetero" y "Mi Cobain (superjoint)".
A lo largo de todo el disco se pueden encontrar indicios de los cambios que le pasaron a Calamaro, pero hay dos canciones que definen perfectamente el nuevo estado por el que transita: en "Carnaval de Brasil" afirma que las musas "No son mujeres ausentes, no son cuchillos en los dientes/no son martes de carnaval de Brasil/no son canciones urgentes/no son asuntos pendientes". Y en "La Mitad del Amor" rememora viejas adicciones, aunque se termina burlando al decir "voy a tomarme mi tiempo, para vivir tranquilo/voy a tomarme hasta el pelo, mi pelo por favor/con mucho hielo, voy a tomarme hasta los trenes/que no van a venir". Pero finalmente explícita su nueva estabilidad y define su actualidad: "Parte de mi, no cambió y a la vez/ya no soy el viejo Andrés, que no dormía jamás/que subidón , que momento ideal/encontré la mitad del amor".
Lejos de caer en cursilerías, muy cerca de sensibilizar a los que estén dispuestos a descubrir una nueva faceta del poeta maldito que decidió sacarse los anteojos de sol, y empezar a mirar con otros ojos, La Lengua Popular es, sencillamente, un gran disco.
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1 comentario:
Le solté la mano a la obra de AC....Quizás fue por haber sido un icono musical en mi adolescencia perdida...quizás por los momentos especiales (q están muy lejos) en los cuales sus temas se me imprimieron...Quizás porque lo prefiero con esos lentes oscuros, "escupiendo canciones"...y también quizás porque me cansó....ja!....
Por otra parte, que buen comentario!....
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