21.12.07

Cerrar

Hay muchas maneras de cerrar una puerta.

Se puede dar un portazo dejando en claro el enojo y llevándose un vagón de ira encima.

También se puede acudir a la suavidad y acompañar el movimiento hasta que la puerta quede bien cerrada, pero eso rara vez sucede.

Otra opción es entornarla, dejarla apoyada sobre el marco de la puerta sin usar el picaporte. Pero claro, con la primera brisa se vuelve a abrir y el intento queda trunco.

Pero hay otra forma más, en la que la puerta se cierra sin sobresaltos ni demasiada suavidad, pero queda la sensación de dejar algo importante del otro lado. Entonces uno opta por quedarse ahí, con la esperanza de que vuelva a abrirse porque no se tiene el coraje de volver hacia atrás y buscar lo perdido, hasta que de repente y sin aviso se escucha una llave en la puerta que gira y pone candado. Volver ya es imposible, lo que quedó del otro lado está concluido.

1 comentario:

Joe S dijo...

ooh, eso que pusiste
tuvo un tinte feo
espero que andes bien
:(