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10.5.07

La aparente e incomprensible realidad

Así es...si así te parece es una obra del escritor y dramaturgo italiano Luigi Pirandello inspirada en el cuento de su autoría La señora Frola y su yerno el señor Ponza. Esta pieza, estrenada en 1917, plantea una crítica a la sociedad que permanentemente intenta inmiscuirse en la vida ajena. Betty Gambartes y Alejandro Giles dejaron sus egoísmos de lado y unieron su deseo de dirigir esta obra, para que el público porteño pueda disfrutar de una farsa psicológica oculta tras una comedia desopilante.

La historia transcurre en una capital de provincia italiana; los habitantes de la ciudad se ven conmocionados por la llegada de un nuevo funcionario y su familia, e intentan develar el misterio de su extraña convivencia. El señor Ponza es el nuevo secretario del alcalde Agazzi, él comparte su vivienda con su esposa, mientras su suegra vive alejada de ellos sin mantener contacto con la hija. Esta situación despierta la curiosidad de los vecinos, la familia Agazzi y el matrimonio Sirelli comienzan a tejer una telaraña de intrigas alrededor de la intimidad del Sr. Ponza, su esposa y su suegra.

El objetivo es develar la verdad, y a través de extensos interrogatorios interpelan a los sospechosos, confrontan sus versiones y sentencian, en forma intermitente, quién es el loco y quién es el dueño de la verdad.


El alcalde, su mujer, su hija y los Sirelli se desviven por comprender cuál es la situación, por saber quién miente y por qué. La aparición de Cini Lamoglia, un famoso periodista de la ciudad, parece traer la solución definitiva, pero esta figura también cae en el desconcierto. La falta de pruebas concretas que determinen cuál es la verdad desespera a los personajes, que no dudan en juzgar y destrozar psicológicamente a los acusados con tal de saciar su afán de conocer la realidad.


En medio de esta comedia llena de humor, en la que las acciones se suceden, los diálogos se interrumpen y la tensión nunca cesa, Pirandello incluyó un personaje que pretende calmar la locura generada al entrometerse en la vida ajena. Lamberto Laudisi, cuñado del alcalde, es la figura principal en la obra, a través suyo se expresa la postura del autor y se hace un planteo filosófico: la realidad es diferente para cada individuo, todo depende de su percepción.


Lamberto se diferencia desde lo estético, viste un traje informal blanco que contrasta con la seriedad de los otros personajes (los hombres en trajes oscuros, las mujeres en vestidos entallados y tacos altos), pero también desde su discurso. Para él no existe la verdad única y perfecta, toda realidad es relativa. Lo que uno ve y toca es lo verdadero, sin importar lo que otros puedan creer.


Su intento de hacerle comprender a los personajes que cada persona posee una verdad individual queda inconcluso, porque su familia lo trata como si desvariara y lo relega a observar desde lejos. Sin embargo, en el final, su voz es reivindicada.


La señora Ponza aparece entre sollozos para por fin develar el misterio. Ella es la prueba de la verdad, la única que puede determinar de donde proviene la locura; pero para sorpresa de todos su declaración es tan ambigua como la realidad que la rodea.
“Soy quien ustedes quieran que sea”, afirma. Y deja el final librado a la interpretación personal.

22.1.07

Arroyo Malo

En un paraje del delta se reencuentran dos amigos y compañeros de otro tiempo. Los une la precariedad y la fama actual, a partir de esa unión se inicia un confuso recorrido por los recuerdos de aquella relación.

Después de años de alejamiento Marco visita a Roco en una casilla del Delta, donde vive precariamente. Ambos son actores y comparten un pasado de estrecha amistad y una relación afectiva que duró años, así como también comparten sus inicios en la actividad artística. En el reencuentro el pasado toma protagonismo y se desatan cuestiones pendientes ligadas al teatro, que en su desarrollo dejan ver detalles sombríos, y por momentos son generadores de angustias muy grandes para los personajes.

Cuando comienza la obra se advierten las diferencias entre los protagonistas. Durante el tiempo que estuvieron separados Marco logró cierta notoriedad profesional, especialmente en el medio televisivo. En cambio, Rocco, vive muy aislado y asegura que su ruptura con el medio se produjo en circunstancias muy confusas y se dice víctima de un complot. Al parecer, Marco podría aportarle la información que le falta para entender lo sucedido, pero en lugar de esclarecer, la visita del amigo del pasado trae mayor confusión y acentúa las sospechas.

A partir del reconocimiento de la situación, la acción avanza de una manera en la que es difícil para el espectador distinguir entre la realidad que viven los personajes y la ficción que llega de un tiempo anterior, de un texto que uno creó y el otro utilizó. Aquí se mezclan las fantasías, situaciones que se produjeron alguna vez, o recuerdos y sensaciones que quedaron grabadas en la mente de alguno de ellos y ahora se recrean pero con otro sentido.


Ficha técnica

Autoría: Eduardo Peaguda, Pablo Ruiz, Santiago Traverso
Actuan: Pablo Ruiz, Santiago Traverso
Vestuario: Valeria Cook, Gabriela Fernández
Escenografía: Félix Padrón
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Diseño sonoro: Carla Balboa
Asistencia de dirección: Leonardo Fabrizi, Mauro Petrillo, Marco Riccobene
Dirección: Eduardo Peaguda


Publicado en revista "El Bondi" - Diciembre 2006

Entre Tinieblas

La imaginación se activa cuando el cuerpo y la voz pueden transmitir sensaciones y darle vida a objetos invisibles. Estos elementos, sumados al humor, negro en este caso, y a una historia de intrigas, conforman una pieza ágil y digna de ser vista.

La acción se sitúa en el año 1981, en la ciudad de Buenos Aires. Cecilia es una cantante chilena que llega al país para presentar su último disco. Aquí la acompaña su novia, Juliana Pierangelli, una importante representante argentina.

Después del exitoso show, se dirigen al hotel y es allí donde comienza la historia. Juliana cae muerta después de probar nitrato de cocaína, la droga era un regalo que habían recibido en el teatro. Cecilia, aunque es consciente de su inocencia, en un rapto de desesperación escapa. Prófuga de la justicia se refugia en una iglesia, donde es acogida por la hermana Julia Ramírez, directora del convento y encargada de la congregación “Las Redentoras Humilladas”.

Conviviendo con este particular grupo de monjas, Cecilia descubre algunas costumbres non santas y se siente protegida y a salvo. A la vez, puede saciar su adicción a la cocaína y decide quedarse un tiempo en “la casa del señor” a pesar de que su situación legal ya ha sido aclarada.

Finalmente, su estadía deja de ser placentera y las hermanas redentoras revelan los artilugios que provocaron la llegada de Cecilia.

Entre Tinieblas está basada en la película homónima de Pedro Almodóvar. Es una adaptación libre y la puesta en escena se realiza a través de la técnica de Bondemimé (tira cómica) de Jaques Lecoq. Este es un lenguaje muy próximo al cine y consiste en representar además de la palabra, objetos, arquitecturas, elementos de mobiliario, e imágenes colectivas expresadas con el cuerpo. A la vez, el actor da vida a cualquier tipo de objeto, intención o rasgo de algún personaje en particular con el fin de que la imagen tome forma para el público y el personaje pueda entrar y salir de ella .

La obra es también un homenaje a la artista chilena Cecilia Pantoja Levi, que triunfaba en la década del ´60, y es una de las cantantes del país vecino que más éxito ha tenido en su trayectoria.

En definitiva, esta pieza es una conjunción de tres lenguajes (teatro, cine e historieta), y eso es lo que le da un sorprendente dinamismo al espectáculo, que resulta ser breve pero consistente. Es muy interesante el trabajo vocal y corporal ya que las actrices no sólo representan personajes, sino también objetos: se convierten en la escenografía.


Ficha de la Obra

Interpretes: Aleja Ponce,Anyel,Maida del Rio,María Jaureguibeberry,Tania Quevedo.
Escenografía: Cristobal Varela
Vestuario: Maria Jaureguiberry

Maquillaje: Uldra
Video: Jose Avila

Grafica: Francisca Rojas,Estefania Segovia,Carlos Vintimilla
Dirección: Carolina Cruz Correa



Publicado en revista "El Bondi" - Noviembre 2006

El Aliento

El cine y el teatro se fusionan para contar un historia en la que las diferencias culturales marcan el desarrollo de la obra. Por un lado, un grupo de actores rusos y su director, por el otro, un equipo de filmación y actores argentinos. En el medio, la misión de emprender un proyecto en conjunto.

La tarea de un director es articular los elementos (actores, guionista, camarógrafo, técnicos) para que la idea que inspiró el proyecto pueda concretarse. En éste caso, las dificultades surgen desde el comienzo.

Al principio aparece la dificultad idiomática, el único que sabe ruso es Octavio, quien dirige la película. Pero nunca se traducen los diálogos en ruso, por ende, la mitad de lo que sucede es una incógnita para el resto de los integrantes del equipo (y para el público también). Sin embargo, las escenas continúan sin que nadie repare en el problema.

Algunos están fascinados con las visitas internacionales, otros sólo piensan en filmar, y los rusos, se divierten entre ellos, sin demostrar preocupación, ni por la película, ni por el equipo.

Así es como empiezan a surgir los conflictos internos en cada grupo. En el lado argentino hay problemas técnicos, las luces, la escenografía, el presupuesto. Mientras que entre los soviéticos comienzan sentirse los efectos del vodka, y se desencadenan enlaces amorosos.

Las historias que componen esta obra se entrelazan de manera caótica, con toques de comedia y muchos factores sorpresa (son sorpresivos porque detonan y no se entiende por qué). Resulta entretenida y dinámica, aunque en el final no queda claro como se desarrollaron los hechos.



Ficha de la Obra

Intérpretes: Macarena Albalustri, Alejandro Alvarez, Diego Benedetto, Cynthia Canteros, Luis Contreras, Haydee Del Carril, Javier Dubra, Vanina Falco, Valeria Franchi, Anibal Gulluni, Sebastián Mogordoy, Noelia Prieto, Carla Segalini, Valeria Zylberberg
Dirección: Bernardo Cappa
Asistente de Dirección: Cecilia Salinas Cerdeira
Vestuario: Catalina Rautenberg




Publicado en revista "El Bondi" - Octubre 2006

Lo que se esconde detrás de una puerta

Detrás de cada puerta hay una historia para descubrir, una angustia o un conflicto por resolver. En Piso 11, se exponen situaciones que podrían ocurrirle a cualquiera en la intimidad de su hogar, articuladas con toques de humor y una excelente escenografía.

El grupo de teatro Sangre de Horchata está presentando su espectáculo Piso 11 los domingos por la tarde en Puerta Roja. Esta obra, que cuenta con la dirección de Carolina Adamovsky, muestra qué sucede en la intimidad de los departamentos y los pasillos del piso 11 de un edificio, que podría ser el tuyo.

Desde el ingreso a la sala, que al ser pequeña permite mucha intimidad con el público, la escenografía llama la atención. Un muro negro con algunas puertas del mismo color se precipita sobre la primera fila y desconcierta, porque parece poner la acción en las narices del espectador. Sin embargo, se apagan las luces y la situación cambia. Un murmullo constante interrumpe el ruidito de celulares apagándose, y el muro negro desaparece, más bien muta, se mueve. Las puertas se distribuyen y el escenario se convierte en el interior de un departamento.

La escenografía, que siempre rota de lugar, le da cierto dinamismo a la obra. Los ambientes no son fijos, del primer interior se pasa al pasillo, de allí a otro living y nuevamente al pasillo. En esos espacios se cuentan historias que rondan sobre el tema del amor; amores no correspondidos, desgastados, pasionales, rotos y nuevos.

Hay un elemento que se encarga de hilvanar el conjunto de situaciones: un muchacho que trabaja como encuestador visita los departamentos del piso buscando realizar su trabajo. Irrumpe en la vida de los personajes y al final, su historia de amor también comienza en ese espacio compartido.


Ficha de la Obra

Interpretes: Natalia Chami, Gabriela García Ben, Francisco Ferro, Martín Abadi, Geraldine Davies, Andrés Lifschitz, Mariana Barrera, Mateo García Haymes, Facundo Bocco Proietti, Mirta Aguirre, Eusebio Benegas, Ana Lövi, Ariel Svarch, Gonzalo Lema, Romina Bulacio Sak.
Escenografía e Iluminación: Fernando Dopazo
Vestuario: Valeria Alvarez

Dramaturgia: Alejandro Zigman, Carolina Adamovsky
Asistente de Dirección: Andrea Pedrosa
Dirección: Carolina Adamovsky


Publicado en revista "El Bondi" - Octubre 2006

Pare de Sufrir

Una obra que carece de ingenio. En una ida y vuelta que no se consigue la pieza fracasa en el intento de hacer reír. Ni un mago puede convertir al show en un espectáculo divertido.

Así como hace un tiempo se dio el boom de los match de improvisación, hoy, la calle corrientes y las salas de teatro de toda la ciudad se ven atestadas de obras del genero Stand Up Comedy. Este particular estilo de hacer reír al público, nació en Estados Unidos hace algunas décadas, y lentamente se está instalando en nuestro país.

En el Stand Up, el actor, o mejor dicho el cómico, se vale de un micrófono como único recurso para transmitir sus observaciones sobre la sociedad en la que vive, sus costumbres y, especialmente, para realizar una autocrítica personal en tono gracioso.


Pare de Sufrir está dentro de éste género de comedia, pero no presenta ninguna novedad para el espectador. Son cuatro cómicos (tres hombres y una mujer) turnándose para enfrentar a un público que en pocas ocasiones responde enérgicamente, y las historias que exponen están lejos de ser originales e interesantes.

Además de esta inconsistencia temática, se suma a la escena la presencia de un mago que oficia de presentador de los cómicos. El mágico animador entretiene un poco más al público y provoca los únicos momentos de sorpresa, pero su incursión deja dudas. En el espacio que queda entre la salida de un actor y la entrada del siguiente, el mago realiza sus ilusiones, pero en estos momentos se crean silencios que resultan incómodos y que podrían ser suavizados por algún acompañamiento musical.

Esta es una obra que puede añadirse a la gran cantidad de espectáculos independientes que circulan hoy, pero que no por eso va aportar algo a la existencia de quien la vea; apenas unas sonrisas sobre obviedades que cualquiera podría decir. Hasta podría decirse que el chupetín bolita que regalan en la entrada entusiasma más que todo lo que sigue.


Ficha de la obra
Título: Pare de Sufrir
Comediantes: Gabriel Grosvald, Fernando Quintans, Dalia Gutmann,
Ezequiel Campa
Presentador: El Mago Yanzi
Producción general: Grupo Cómicos de Pié



Publicado en revista "El Bondi" - Septiembre 2006

Sit Down Tragedy

Fernando Peña reestrena Sit Down Tragedy, una obra en la que se burla del humor norteamericano caracterizado en el Stand Up. Durante cinco miércoles, el versátil actor se presentará en la sala El Cubo en la zona de Abasto.

La idea es clara, desde la platea se observa un escenario a oscuras, un pedazo de pared de ladrillos y delante una silla y un inodoro. La imagen rememora lo que muestran las películas: un bar, una pequeña tarima y un micrófono, en el que un comediante cuenta sus pesares o sus anécdotas e intenta arrancar las risas del público.

Para empezar, una voz en off relata, primero en inglés y luego en castellano, la tragedia que significa estar sentado. Sentencia que si uno esta sentado es inútil, y que sólo hay una forma en la que sentarse es una tarea productiva: escribir.

En las dos horas y cuarto que dura la performance se suceden los monólogos de Peña. El actor formula una retrospectiva sobre su vida y hace foco en su infancia, en los juegos que entretejía para escapar de la soledad; presenta sus fantasmas, sus alegrías y de paso deja entrever a la persona detrás de su multimediático personaje.

Los largos relatos se intercalan con la presencia de un maestro de ceremonia - es una cara familiar, extra de programas como “Todo por 2 pesos” - y eso genera cierta complicidad con los espectadores. Este separador, cuya función es que no quede un vacío mientras Peña cambia su vestuario, resulta ser lo más entretenido de la obra. Las perturbadoras historias de estos personajes y la constante alusión del intérprete a su persona y a lo que se dice de él producen aburrimiento y algo de somnolencia.

En conclusión, no hay nada nuevo en esta presentación. Peña apela a lo que ya se conoce: la tragedia, la vulnerabilidad, ubicarse en el lugar de víctima. Todo esto, muchas veces, cruza el límite hacia lo grotesco y da como resultado una obra agotadora.


Ficha de la obra

Título: Sit Down Tragedy
Actúan: Fernando Peña
Vestuario: María Mauricio


Publicado en revista "El Bondi" - Septiembre 2006

Eso que hay que darse

Hay situaciones en las que La Maña es lo único que puede salvarte. De esa destreza que no todos poseen se trata el nuevo unipersonal escrito e interpretado por Damián Dreizik.

Embarcado en la búsqueda del sentido de su vida y guiado por su obsesión por el mar, el protagonista de esta historia es víctima de un naufragio. Las circunstancias lo encuentran en una isla donde su única compañía es una roca, y se ve obligado a sobrevivir en la naturaleza, situación que le resulta complicada ya que no posee maña.

El trabajo de Damián Dreizik sobre el escenario es notable; sostiene la obra desde lo verbal y, especialmente, desde lo corporal, provocando en el espectador carcajadas y compenetración con lo que sucede.

Es un humor absurdo que juega con el vocabulario; la repetición de palabras y los cambios de entonación. Por momentos es predecible, desde la platea se escucha al público adelantarse al actor, pero no pierde efectividad.

De la trama surge una reflexión sobre las cosas más simples, que sólo puede darse en momentos como el que vive el náufrago. La soledad y el exceso de tiempo libre generan preguntas que en la civilización jamás hubieran surgido y el protagonista tiene que lidiar con ellas. Algunas formas de comunicación a las que estamos adecuados aparecen como absurdas y carentes de sentido y, aunque la risa lo atenúe, la inquietud queda planteada.


Ficha de la obra
Título: La Maña
Actúan: Damián Dreizik
Textos: Damián Dreizik
Dirección: Vanesa Weinberg


Publicado en revista "El Bondi" - Septiembre 2006

Laura – Retrato de una obsesión

Un hombre recurre a un grupo de actrices para que interpreten a la mujer que ama. Entre amor y tensión, deseo y pasión transcurre esta obra que bordea la locura.

Un hombre obsesionado sale con actrices para que interpreten a la mujer que ama. Intenta recrear momentos que vivió con ella; la primera mirada, el primer beso, la primera pelea. Ocho actrices lo complacen, quieren actuar y juegan a ser “ella”, pero a la vez lo quieren y compiten por ser la única. ¿Hasta dónde llega el amor? ¿Cuál es el límite entre la complacencia y el sometimiento?

La acción transcurre en un campamento. Se suceden las escenas en las que él les pide a las actrices que interpreten el papel de su amada. Situaciones íntimas, algunas más superficiales, amor, tensión; una recopilación de hechos que pretenden ser una relación.

Él corrige sus errores, sus posturas e insiste en lograr la perfección del personaje. Cuando alguna no lo satisface la cambia, como quién cambia de estación de radio. Ellas permiten todo, y en ese proceso creen arrebatarle un poco de ese amor que no les pertenece. La obsesión de él es hacer presente lo ausente.

Laura es una obra que habla de la soledad. El protagonista trata de encontrar su “amor ideal” en esas mujeres, procura unir sus partes para formar un rompecabezas perfecto que nunca se completa. Al final su búsqueda se vuelve patética, aspira a algo a lo que nunca va a llegar, porque ha dejado de existir, o porque quizás nunca existió. Demuestra comportamientos de maltrato y compulsión, y se siente frustrado por no conseguir su objetivo. Ellas luchan por asemejarse a la imagen de Laura que él les creó mediante los relatos de esa relación. Esconden su propio ser para recibir un poco de cariño, que nunca es verdadero.

La sensación que queda al dejar la sala es un poco amarga. El amor se convierte en un objeto de deseo inalcanzable, tanto para ellas como para él, y ninguna de las partes queda conforme con el resultado final.


Ficha de la obra

Título: Laura
Actúan: Estefania Daicz, Laura Perera de Matos, Eloísa Colussi, Mavy Yunes, Bárbara García Di Yiorio, Daniela Marchesi, Ma. Andrea Schmidt du Riet, Ezequiel Benzadon, Valeria Galindez
Textos: Mariano Pensotti
Dirección: Mariano Pensotti y Luis Biasotto
Asistencia de Dirección y Colaboración Creativa: María Zambelli
Coreografía: Luis Biasotto



Publicado en revista "El Bondi" - Septiembre 2006

Fernando Peña - Ni la mas Puta

Sometido a la improvisación

Si un sábado a la noche estás por el Abasto y tenés ganas de ver algo diferente, date una vuelta por El Cubo y podrás vivir una “experiencia Peña”.

“Ni la más puta” se llama el espectáculo que está presentando Fernando Peña que, a diferencia de años anteriores, en los que se caracterizó por ofrecer más de una obra a la vez (por el 2004 invadía el teatro Lorange de miércoles a domingos, cada día con un show diferente), en esta ocasión invita a compartir un momento a solas con su “esquizopeña” en estado puro.

Su voz irrumpe en la sala solicitando que apaguen los celulares, a la vez se mete en las cabezas, pide que se despojen de los pensamientos, que se relajen. Pide que bajen las luces y dice que la verdad es mentira y la mentira, verdad. “Verdad, mentira. Mentira, verdad”. Así sale al escenario, una máscara le cubre el rostro mientras se ofrece al público: “90 kilos de puto, a 20 pesos el kilo, vendo”. Nadie registra la oferta, sólo se escuchan risas en la platea, el precio va en picada. La escena termina con una canción, en la que se expresa bronca y resentimientos que pueden resumirse en una frase: “A la gente no le gusta que uno tenga su propia fe”.

En monólogos en los que se ubica como la víctima, o como al que señalan con el dedo, busca las reacciones de la gente. Por momentos recurre a lo fácil para que se rían, a los gritos, a los raptos de locura. Pero siempre busca transgredir, busca ver, si de alguna vez por todas, alguien logra comprenderlo.

La obra no está guionada y se nota. Lo único que le da continuidad es el constante paralelo que se genera entre los personajes y la mente del actor, manifestado en las interrupciones que se provoca a sí mismo. Este juego de personalidades se torna aburrido por momentos, los intentos de provocación como la desnudez no sorprenden. Pero después de dos horas de esta experiencia (el total fue de dos horas y media), a veces insostenible, la mentira se termina. Después de haberse metido en la piel de su profesora de teatro, de una señora bien, de un payaso y hasta del propio Peña, en el escenario se queda Fernando, solo, sin caretas. Lo acompaña su mascota y lo que se escucha en la sala (suspiros de ternura) es la verdad.

Despojado de sus trastornos, sentado en la punta del escenario, Fernando explica el por qué de “Ni la más puta”. Cuenta que para él cada noche es incierta y repite que “el teatro sucede allí”, señalando a sus cómplices en ésa noche. Por último hace una votación, quiere que elijan entre Sabino y un viejito cubano. Gana Sabino, pero del perchero en el que descansan todos los personajes, toma el pantalón y la camisa blanca, los mocasines, el bastón y el sombrero, y se traslada a La Habana. Desde ésa sinceridad que lo invadió, con la voz algo ronca y evitando la afinación, emociona cantando una milonga de Juan Carlos Mesa, llamada “Berretín”. Y de esa manera, cantando los versos del primer amor, contando la historia de un amor cubano, fallido y triste, Fernando se va.

Para todo hace largos preámbulos, la despedida no es la excepción. Al final, por primera vez, podés decir que viste a Peña, que te reíste y que estuvo bueno.


Publicado en revista "El Bondi" - Agosto 2006

Luces del alma

“Vivita” es la nueva obra de Vivian Luz. Interpretada por Los Celebrantes, y bajo la dirección de Daniel Marcove, la pieza narra, a través de diversos géneros, la vida de la autora. Para verla: sábados de agosto y septiembre.

Vivian Luz, coreógrafa y profesora de danzas, plasma en el escenario porciones de su propia historia; realiza un trabajo autobiográfico que recorre varios aspectos de su vida utilizando la música, la poesía, la danza y las imágenes como conectores.

El escenario, en completo negro, y la falta de escenografía, combinados con las luces bajas crean un ambiente cálido, íntimo, de gran profundidad espiritual. Con ese clima, la danza y la música se funden para mostrar el inconsciente de una mujer, representado en otras cuatro féminas que aparecen intempestivamente para luchar una con otra hasta encontrar su lugar en el pensamiento y desarrollar su papel en la vida a la que pertenecen. A través de duras coreografías, que requieren un gran compromiso físico y muestran un buen trabajo corporal desde el manejo de la energía que fluctúa en todo momento, se muestran escenas de armonía y de completo caos, en las que cada bailarina interpreta un papel diferenciado del conjunto y de esa manera expresa cuál es su función en la cabeza de la protagonista.

La historia no sigue un orden lineal, y hasta se torna confusa, pero en ese recurso de desorden se comprende la intención de la creadora de insertar al público en el mundo de Vivita, paseándolo por los recuerdos de su infancia, por las situaciones traumáticas que la han marcado, y por aquellos momentos que la completan como mujer.

Hay infinitas formas de contar historias y diferentes enfoques para mostrar una misma realidad. De allí surge la originalidad y son esas diferencias las que logran conmover y movilizar al espectador haciendo que las historias se graben en su memoria o que se transporte a sus propias vivencias. Todas las artes tienen por objetivo generar una respuesta, una revolución en quién toma contacto con la obra; Vivita es un ejemplo de los recursos con los que cuenta el teatro para que el público experimente, en no más de una hora, una conexión con su interior.


Ficha de la obra
Título: Vivita
Dirección: Daniel Marcove
Coreografía: Vivian Luz
Interpretación: Delfina Bustos, Pamela Fernández, Laura Gerolimetti, Vivian Luz, Melina Torres, Laura Wigutow
Diseño de luces: Miguel Morales
Vestuario: Sabrina Rocha


Publicado en revista "El Bondi" - Agosto 2006

Carroña (Tragedia Campal)

El granizo y el frío polar de Buenos Aires no bastaron para que La Bitácora se quedara en casa. En la intimidad del Teatro del Artefacto descubrimos la Carroña.

El miércoles, después de la lluvia de hielo, nos calzamos el piloto y el casco y fuimos al barrio de Balvanera, más precisamente a Sarandí e Independencia. El viento pegaba fuerte y arrastraba las ramas caídas por la tormenta, pero nosotros, estoicos, cumplimos con nuestro deber. Nos esperaban en el Teatro del Artefacto, que dirige Raúl Serrano, para ver el estreno de Carroña, una obra escrita por Rodrigo Lussich quién además de ser el autor, es uno de los protagonistas de la pieza. El elenco lo completan Ana Federik y Piero Anselmi. Los tres actores conforman el grupo de teatro Los Hijos del Patrón que ya, entre 2004 y 2005, realizó “Morir Tres Veces”.

Cuando llegamos, nos recibieron con unos canapé y una copa de vino. Luego de subir una empinada, y estrecha escalera, y atravesar un angosto pasillo, nos encontramos en la sala. Se veía un escenario pequeño sobre un tablado de madera, una escenografía que representaba una cocina y un comedor. Las butacas en forma de gradas permitían una perspectiva diferente desde la altura. Antes de que todo comience los actores caminaban por la sala, entraban y salían de los camarines, daban notas, posaban para las fotos y se alentaban mutuamente para un estreno exitoso. El nerviosismo podía percibirse.

La sala se oscureció y comenzó la tragedia campal. La acción se desarrollaba en la estancia en una noche de tormenta. En tiempo real, la historia mostraba el reencuentro de dos hermanos mellizos, Diego (Piero Anselmi) y Mauricio (Rodrigo Lussich) , que después de diez años volvían para aguardar la muerte de su padre, que desde hacía años yacía en un catre y les procuraba una suculenta herencia.

Para enriquecer el conflicto apareció en escena Lucia (Ana Federik) , una peona que se disputaban los hermanos en su adolescencia y que se había convertido en una heredera más, tras haberse casado con el padre de los mellizos. Entre los tres trataron de descifrar la clave para acceder al legado, llenando la historia de engaños y alianzas, y haciendo un raconto de los hechos pasados que derivaron en la distancia entre los hermanos.

A pesar del gran trabajo realizado por los actores para la caracterización de los personajes - especialmente Diego que en su composición es un borrachín melancólico, que tiembla todo el tiempo y que no puede pronunciar bien – la obra cae en el absurdo. Una buena idea, con buenas interpretaciones que intenta hacer guiños con la actualidad y termina agotando los recursos de suspenso. Una supuesta muerte tras otra, un engaño seguido de alguna artimaña, que no logran ni la sonrisa ni la sorpresa del espectador.

Publicado en revista "El Bondi" - Julio 2006

Divine divine, ser Aryentain

Fontanarrosa nos pinta como argentinos, Coco Sily, Daniel Araoz, Jean Pierre Noher y Roly Serrano nos cuentan historias cotidianas. Te ves ahí, reflejado en el prejuicioso, en el desentendido, en el que putea.

Aryentains II es la segunda parte de un retrato teatral de “la Argentinidad”, como diría Bersuit. Cuentos adaptados del libro “El Rey de la Milonga” del dibujante rosarino Roberto Fontanarrosa, muestran lo que no queremos admitir. Seis pequeños relatos que desde la risa critican nuestros peores defectos como sociedad, sacando a la luz, que aquello que nos molesta de nosotros es lo que nos hace argentos. “Este es un país divino divino, siempre y cuando no seas argentino” cantan los actores entre cuadro y cuadro.

El aguantadero después del asalto, el jefe herido, una bala por sacar. El punga chileno entra en acción – interpretado por Roly Serrano – y no sólo saca la bala, sino que se roba el botín. El prejuicio ante el extranjero está presente y termina por confirmarse.

En tres oportunidades nos encontramos con el tío Julio(Coco Sily) y Alfredito (Jean Pierre Noher), su sobrino. Tanto en la calle, como en el hospital o el aeropuerto vemos escenas de arrebato por parte del tío, de furia incontrolable ante pequeñeces, que al solucionarse le dejan una profunda calma y respeto frente a quienes lo agraviaron. El sobrino siempre apartado, temeroso de la ira del adulto, al final opta por aislarse escuchando música mientras se desata la pelea.

Otro relato nos remite al tango, el rey de la milonga – Daniel Araoz - se pasea por el salón frente al doctor que lo “operó a traición” de las hemorroides, haciendo alarde de su reinado. Lo músicos, en el bandoneón un tartamudo, en la guitarra un gangoso, intentan ponerle ritmo a las historias que el tanguero cuenta.

Por último, viajamos en el tiempo a épocas de enfrentamientos patrióticos. El General Cornejo, un héroe perdido en la historia que “jamás en la puta vida saldrá en el Billiken”, Samudio, su fiel compañero y las presiones de Buenos Aires, a cargo de Saavedra y Arredondo.

La risa del público, y la de los propios actores se mezclan y se contagian creando un clima de complicidad, como diciendo “Somos así, que se la va a hacer...riámonos”

Publicado en revista "El Bondi" - abril 2006

21.11.06

Fuerza Bruta

Hoy se reestrena Fuerza Bruta en el Centro de Exposiciones y es esta la segunda vez que Diqui James, creador y ex integrante de De la Guarda, presenta el espectáculo en Buenos Aires. Durante el pasado otoño hicieron funciones en el mismo lugar y tuvieron mucho éxito.
Gracias a ser suscriptora de RS durante el período nov 2004/ nov 2005 pude ver en persona esta interesante puesta en escena, cuya condición necesaria es la participación del público, que tiene que desplazarse por la sala para que las distintas máquinas y escenarios móviles puedan tomar posición en el espacio.
A pesar de haber pasado más de un año, aún recuerdo la sensación que me dejo el final de la performance que es un collage de sensaciones. La obra está poblada de altibajos en cuanto a lo musical, que Gaby Kerpel maneja muy bien desde sus bandejas, y también con relación a las distintas sensaciones que genera. Hay muchos momentos de desesperación, otros en los que parece llegar la calma, pero la brutalidad siempre invade.
Se genera una energía que hace latir muy fuerte a los corazones, los acelera, casi que provoca taquicardia.
En un momento hay una pileta que cuelga del techo y baja a centímetros de los espectadores, en el agua hay mujeres, creo que son 5, que al principio juegan, chapotean y al final desatan la violencia que caracteriza todo el espectáculo. Es una violencia en el cuerpo, la expresión física de los sentimientos: hay amor, odio, venganza. Y todo está muy próximo al que va allí para entretenerse por un rato y se encuentra con una música que estremece por instantes y hace bailar en otros momentos. También se enfrenta con seres humanos que vivencian la fuerza e invitan a descargar las emociones en ese lugar.
Simplemente, a los que les interese ver algo diferente, les recomiendo que se paguen la entrada o la garroneen de algún lado como hice yo last year.

Más info, fotos y videos: Fuerza Bruta
Mejores reseñas: Página/12 y MV Prensa